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El consumo crónico de alcohol por periodos cortos deteriora el aprendizaje y la memoria

 

Un estudio de la Universidad de Saint Louis (Estados Unidos) es el primero en mostrar que beber alcohol de forma continua durante 8 semanas puede producir deterioros en el aprendizaje y la memoria que duran hasta 12 semanas después de dejar de beber. Las conclusiones del estudio, desarrollado en animales de experimentación, se publican en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research.

Según Susan Farr, investigadora principal del estudio, aunque se debe ser cautos al extrapolar los resultados entre animales y humanos, esto podría ser equivalente a un humano que bebiera entre seis y ocho cervezas o una botella de vino al día durante seis años que podría experimentar deterioros de aprendizaje y memoria hasta 9 años después de dejar de consumir alcohol.

Estudios en humanos y en animales han mostrado que el consumo crónico de alcohol puede producir deterioros en el aprendizaje y la memoria. Los estudios en animales, por ejemplo, han mostrado que el consumo crónico de alcohol durante seis meses o más puede producir deterioros y daños neurológicos permanentes.

Los investigadores alimentaron a animales de ocho semanas de edad, de dos variedades distintas, con una dieta con alcohol o con sacarosa durante 8 semanas, seguidas de un periodo de abstinencia de tres semanas. Las pruebas de aprendizaje y memoria a largo plazo incluyeron tareas que cubrían muchas formas de aprendizaje, incluyendo diferentes factores de motivación así como niveles de dificultad.

Según Farr se hicieron tres importantes descubrimientos, en primer lugar que duraciones en el consumo de alcohol tan cortas como de 8 semanas producen deterioros 12 semanas después de la abstinencia. Según la investigadora, esta es una duración mucho más corta que la que estudios anteriores habían mostrado que producían tales deterioros. Las implicaciones son que los deterioros son permanentes. En segundo lugar, la investigadora señala que los deterioros parecen ser globales, afectando a todo tipo de aprendizaje. Y en tercer lugar, estos daños no están asociados a deterioros nutricionales o sensoriales producidos por el alcohol, lo que indica que el alcohol produjo importantes cambios neuroquímicos en el cerebro para el aprendizaje y la memoria.

Según los expertos, el estudio demuestra que los efectos persistentes del consumo crónico de alcohol son profundos. Estos resultados, transferidos a los humanos, implican profundos deterioros en la cognición, memoria y aprendizaje de larga duración.

Fuente: Azprensa (20-06-05)